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Automatización

Automatizar la facturación antes de 2027

Automatizar la facturación es conseguir que la factura salga sola del pedido, se envíe al cliente, reclame su cobro y llegue a tu gestoría sin volver a teclear nada. Y este año hay fecha: la Agencia Tributaria obliga a tener adaptados los sistemas de facturación antes del 1 de enero de 2027 en sociedades y del 1 de julio de 2027 en el resto.

Equipo ViralBeeRevisado el 8 min de lectura

Automatizar la facturación no es comprar un programa

Automatizar la facturación es conseguir que los datos que ya existen en tu negocio se conviertan solos en una factura emitida, enviada, cobrada y anotada, sin que nadie los vuelva a teclear. Eso es todo. No es comprar un programa caro ni montar un sistema enorme: es quitar los saltos manuales que hay entre las herramientas que ya usas, que es donde se pierden las tardes y donde aparecen los errores. Míralo desde el otro lado. Cuando facturas a mano, el mismo dato (el nombre del cliente, el importe, el número de pedido) lo escribes tres o cuatro veces: en el presupuesto, en la factura, en el correo con el que la envías y otra vez en lo que le pasas a tu gestoría. Cada copia es una oportunidad de equivocarte, y los fallos de facturación no se ven el día que ocurren: aparecen cuando el cliente reclama o cuando tu asesoría cuadra el trimestre. Hay dos motivos para ponerse este año y conviene separarlos. Uno es tuyo: dejar de dedicar el viernes por la tarde a perseguir facturas. El otro no lo eliges tú, y es la normativa antifraude, que pone fecha límite para que el programa con el que facturas cumpla unos requisitos técnicos. Si vas a tocar tu forma de facturar de todas formas, lo sensato es tocarla una sola vez.

Qué partes del ciclo se automatizan de verdad

El ciclo de facturación tiene cinco tramos y cada uno se automatiza por separado. Esa es la buena noticia: no hace falta cambiarlo todo a la vez, puedes empezar por el que más te duele y dejar el resto para el trimestre que viene. Lo que sí conviene es saber qué hace cada pieza antes de contratar nada, porque casi todos los programas del mercado venden lo mismo con nombres distintos. El primero es la emisión: la factura sale del presupuesto aceptado o del albarán, con los datos ya dentro y la numeración puesta por el sistema. El segundo es el envío, que deja de ser un correo escrito a mano cada vez. El tercero es el seguimiento del cobro, que es donde más dinero se queda por el camino en los negocios pequeños, porque reclamar da pereza y se va posponiendo. El cuarto es la conciliación: cruzar lo que entra en la cuenta con las facturas que siguen abiertas. Y el quinto es el traspaso a la gestoría, que en la mayoría de despachos ya se hace por conexión directa. Nada de esto es exótico: son funciones estándar, y el trabajo de verdad no está en el programa, sino en conectarlo con lo que ya usas. Es justo lo que hacemos en automatización de procesos: no cambiarte las herramientas, sino quitar los pasos manuales que hay entre ellas.

  • Emisión desde el pedido: el presupuesto aceptado o el albarán se convierte en factura con los datos y la numeración ya puestos.
  • Envío al cliente: sale sola por correo en cuanto se emite, con el PDF adjunto y el mismo texto siempre.
  • Recordatorio de impago: el sistema avisa al cliente a los días que tú decidas y te avisa a ti cuando toca llamar.
  • Conciliación bancaria: los cobros que entran en la cuenta se cruzan con las facturas abiertas.
  • Traspaso a la gestoría: lo emitido y lo recibido llega a tu asesoría sin que nadie prepare una carpeta a final de mes.
  • Numeración y archivo: las facturas quedan guardadas y ordenadas, sin huecos ni números repetidos en la serie.

El plazo que no depende de ti: VeriFactu en 2027

Este es el motivo por el que conviene mover ficha ahora. El Real Decreto 1007/2023 fijó los requisitos que deben cumplir los sistemas informáticos de facturación: que los registros no se puedan alterar, que queden encadenados y trazados y que se conserven legibles. El calendario se amplió después con el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, y las fechas que publica la Agencia Tributaria en su sede electrónica son dos. Los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades deben tener adaptados sus sistemas de facturación antes del 1 de enero de 2027. El resto de obligados, autónomos incluidos, antes del 1 de julio de 2027. Hasta esa fecha hay periodo de pruebas: puedes ir probando el envío de registros con un sistema en modalidad VERI*FACTU y seguir facturando mientras tanto con otro. Dos aclaraciones que evitan sustos. No estás obligado a mandarle a Hacienda cada factura en tiempo real: el reglamento admite el sistema VERI*FACTU, que remite los registros según se emiten, y el que no remite, que a cambio cumple requisitos más duros de firma, huella y registro de eventos. Y esto no te obliga a cambiar de gestoría ni a comprar equipos, sino a que el programa con el que emites facturas esté adaptado. La pregunta al proveedor es una sola: ¿esta versión cumple el reglamento y desde qué fecha la tengo? Si la respuesta es vaga, esa es la respuesta.

Qué te toca si hoy facturas en Word o en Excel

Si tú hoy haces las facturas en una plantilla de Word o en una hoja de Excel, lo primero es saber si el reglamento te aplica. La Agencia Tributaria lo explica con lo que llama la regla de los cuatro no: si usas el procesador de textos o la hoja de cálculo solo para meter los datos, expedir e imprimir la factura y guardarla, eso no se considera un sistema informático de facturación. En cambio, si esa misma hoja lleva una macro que genera el libro registro de facturas expedidas, sí lo es y tiene que cumplir los requisitos. Para salir de dudas, la propia Agencia tiene un Informador de VERI*FACTU donde respondes unos desplegables y te dice si estás dentro. Ahora bien, quedarte fuera por poco no es un plan. Una plantilla de Word no te avisa de un número repetido, no sabe qué facturas están sin cobrar y no le puede pasar nada a tu gestoría. Y el salto a un programa de facturación normal ya no es lo que era: hoy muchos leen el PDF que te manda un proveedor y rellenan importe, base e IVA sin que teclees, porque esas funciones vienen dentro del software que ya se paga. Si vas a cambiar por obligación, aprovecha para ganar algo a cambio.

Qué se automatiza, qué se queda a medias y qué no

Antes de contratar nada, separa las tareas de tu ciclo en tres montones: las que se van solas, las que se quedan a medias porque siguen necesitando criterio tuyo y las que no se automatizan por mucho que te las vendan. Fijar un precio, decidir un descuento o dar una deuda por perdida no son tareas: son decisiones. Lo que sí se automatiza es todo lo que las rodea. La tabla de abajo es la que usamos para ordenar la primera conversación con un cliente, porque deja claro en un minuto qué le va a quitar trabajo y qué requisito tiene cada cosa. Fíjate en la tercera columna, que es la importante: casi ninguna condición es tecnológica. Son datos bien puestos. El correo del cliente en la ficha, el vencimiento apuntado, el concepto del pago identificable en el extracto. Ahí se atasca la mayoría de las implantaciones, no en el software. Sobre el coste, dependerá del programa y del volumen que muevas, y conviene mirarlo con la calculadora antes que con la ilusión: las cuotas parecen pequeñas por separado y se convierten en una partida seria cuando las multiplicas por usuarios y por años. Y si emites cuatro facturas al mes, la Agencia Tributaria ofrece una aplicación gratuita de facturación pensada justo para volúmenes bajos.

Tarea del ciclo de facturación¿Se puede automatizar?Qué hace falta para automatizarla
Emitir la factura desde el pedidoSí, enteraQue presupuestos y pedidos vivan en el mismo programa que factura
Enviar la factura al clienteSí, enteraCorreo correcto en la ficha del cliente y una plantilla de envío fija
Reclamar un impagoEl aviso sí, la llamada noVencimiento apuntado en cada factura y una escala de avisos decidida por ti
Cruzar los cobros del bancoCasi siempreConexión bancaria del programa y un concepto de pago que identifique la factura
Fijar precio, descuento o tipo de IVANoCriterio tuyo: el sistema solo aplica la regla que tú le des

Ordena primero, automatiza después

Queda la parte que casi nadie cuenta y que hunde la mitad de los proyectos: automatizar un proceso desordenado no lo arregla, lo acelera. Si tus fichas de cliente tienen el NIF mal o el correo antiguo, hasta hoy eso lo tapaba una persona mirando la pantalla y corrigiendo sobre la marcha. En cuanto lo automatizas, esa persona deja de mirar y las facturas salen mal solas, a más velocidad y sin que nadie se entere hasta que llega la reclamación. Por eso el orden importa más que la herramienta. Primero limpia los datos maestros: clientes con NIF, dirección y correo correctos, y productos o servicios con su precio y su tipo de IVA. Segundo, ordena series y numeración, que es lo que más quebraderos da después. Tercero, automatiza la emisión desde el pedido, que es el paso que más teclas ahorra. Cuarto, el envío. Quinto, los avisos de impago. Sexto, la conciliación bancaria. Y al final, el enlace con la gestoría, cuando lo demás ya sale limpio. Una cosa cada dos semanas, y antes de pasar a la siguiente compruebas que la anterior lleva quince días funcionando sin que nadie la toque a mano. Ese es todo el método, y funciona igual con cinco facturas al mes que con quinientas.

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